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Edad promedio para comprar vivienda en México aumenta a 39 años

El acceso a la propiedad privada en México se ha postergado una década debido al incremento en los precios inmobiliarios y la inflación.

Redacción El Cuadrante
Foto: xataka.com.mx

La edad promedio para que los ciudadanos mexicanos adquieran su primera vivienda se ha desplazado de los 29 a los 39 años en las últimas tres décadas. Este cambio estructural refleja un endurecimiento en las condiciones del mercado inmobiliario y una brecha creciente entre el crecimiento de los salarios y el costo de los bienes raíces en las principales zonas metropolitanas del país. Datos recientes analizados por especialistas del sector señalan que esta tendencia se ha consolidado como un fenómeno persistente en la economía nacional.

El reporte, que analiza la evolución del mercado desde hace diez años, identifica que factores como la inflación, el encarecimiento de los materiales de construcción y la política de tasas de interés implementada por el Banco de México han limitado la capacidad de ahorro de los jóvenes trabajadores. A diferencia de generaciones anteriores, quienes lograban acceder a un crédito hipotecario antes de cumplir los 30 años, el perfil actual del comprador refleja un mercado que exige mayor tiempo de capitalización y estabilidad laboral prolongada.

Expertos en vivienda señalan que la oferta de unidades habitacionales se ha concentrado en segmentos de precios elevados, alejando a los sectores de la población con ingresos medios de los centros urbanos. Mientras que la demanda de vivienda sigue siendo alta en ciudades como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, la disponibilidad de créditos accesibles y viviendas de interés social en zonas conectadas ha disminuido considerablemente, obligando a las familias a buscar alternativas en las periferias.

Ante este panorama, diversas organizaciones han planteado la necesidad de revisar los esquemas de financiamiento actuales gestionados por instituciones de seguridad social. Las propuestas de reforma sugieren implementar incentivos para la construcción de vivienda vertical con precios controlados y la creación de programas de apoyo al enganche, buscando reducir la brecha generacional que impide el patrimonio propio a edades tempranas. Por ahora, el mercado inmobiliario continúa adaptándose a una realidad donde la propiedad es una meta que requiere una planeación financiera a largo plazo.

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