El uso excesivo de papel higiénico puede generar riesgos proctológicos
El coloproctólogo Diego Beltrán advierte sobre los daños a la salud anal derivados de una higiene mecánica agresiva tras ir al baño.

La higiene personal después de evacuar es una rutina cotidiana que, aunque se realiza de manera automática, puede esconder riesgos para la salud si se ejecuta de forma incorrecta. El coloproctólogo Diego Beltrán advirtió recientemente que el hábito de limpiar la zona anal con demasiada frecuencia o fuerza utilizando papel higiénico puede derivar en diversos problemas proctológicos. Esta práctica, común en muchos hogares mexicanos, suele ser el origen de molestias evitables que afectan la calidad de vida de los pacientes.
El especialista explica que la piel de la zona perianal es sumamente sensible y no está diseñada para soportar una fricción mecánica constante y abrasiva. Al intentar alcanzar una limpieza absoluta mediante el uso excesivo de papel, los individuos suelen causar microlesiones, irritación cutánea y procesos inflamatorios. Estas condiciones pueden derivar en dermatitis, fisuras anales o incluso exacerbar cuadros de hemorroides existentes, complicando condiciones que de otro modo serían menores.
La recomendación médica se centra en la adopción de prácticas más suaves y respetuosas con la anatomía humana. Beltrán sugiere evitar el uso de papeles con perfumes, texturas rugosas o agentes químicos que pueden alterar el pH natural de la zona. En su lugar, se propone integrar el uso de agua o toallitas húmedas de grado médico, siempre bajo la supervisión de un especialista para asegurar que no contengan sustancias irritantes, como parte de una rutina de higiene integral que priorice la salud sobre la sensación de limpieza extrema.
Es fundamental que la población identifique los síntomas de una irritación persistente, como el prurito, el ardor al evacuar o la presencia de pequeñas cantidades de sangre en el papel. Ante cualquier anomalía, el experto enfatiza la necesidad de acudir a una revisión clínica con un coloproctólogo certificado, en lugar de recurrir a la automedicación. Un diagnóstico temprano permite corregir hábitos y aplicar tratamientos tópicos adecuados que prevengan complicaciones de salud a largo plazo.


