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México

L.A. Cetto presenta línea de vinos orgánicos en Valle de Guadalupe

La vinícola mexicana estrena una producción elaborada con uvas orgánicas de Viña Alegre, apostando por la sostenibilidad y trazabilidad en Baja California.

Redacción El Cuadrante
Foto: eleconomista.com.mx

La casa vitivinícola L.A. Cetto presentó este 20 de octubre su nueva línea de vinos elaborada exclusivamente con uvas orgánicas provenientes de Viña Alegre, ubicada en el corazón del Valle de Guadalupe, Baja California. Este lanzamiento responde a una creciente demanda de procesos productivos con menor impacto ambiental y mayor transparencia en la cadena de suministro, consolidando la posición de la región como un referente en la viticultura nacional.

La propuesta destaca por la implementación de prácticas de cultivo que prescinden de insumos químicos sintéticos, enfocándose en la salud del suelo y el equilibrio del ecosistema local. Según información del equipo de producción, la trazabilidad es el eje central de este proyecto, permitiendo que el consumidor final conozca el origen y el manejo detallado de cada racimo utilizado en la elaboración de estas etiquetas.

La sostenibilidad se perfila como un factor determinante para la industria vitivinícola en el norte del país, donde la gestión eficiente del recurso hídrico y la adaptación al cambio climático son prioridades para los productores. Con el respaldo técnico de expertos en enología y agronomía, esta nueva línea busca integrar la innovación tecnológica con métodos de agricultura regenerativa, buscando optimizar la calidad de los frutos obtenidos en el terruño bajacaliforniano.

Este movimiento estratégico de L.A. Cetto refleja una tendencia sectorial hacia el consumo responsable y la revalorización de los procesos artesanales a gran escala. La empresa ha señalado que el objetivo principal es fortalecer la presencia de los vinos mexicanos en los mercados internacionales, donde las certificaciones orgánicas y el compromiso ambiental son requisitos indispensables para la competitividad.

El Valle de Guadalupe continúa posicionándose como un motor económico vital para la entidad, atrayendo inversiones que combinan el turismo enológico con el desarrollo agrícola sustentable. La introducción de esta línea orgánica marca un hito en la trayectoria de la vinícola, reforzando su compromiso con la preservación del paisaje vitivinícola mexicano para las generaciones futuras.

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